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Beach House - Depression Cherry

En el mundo de Victoria y Alex las declaraciones acerca de su música siempre han sido un compendio de oraciones complejas que parecieran querer escaparse del interrogador curioso en un tifón de significados sin significantes y de reticencia a explicar el porqué de cada paso que se da. Beach House, su proyecto desde hace poco más de diez años, ha visto su música pasar por las manos escritoras de muchos de los grandes periodistas de la música y salir prácticamente ilesa de la crítica destructiva. No es un dato de color ni uno intrascendente ya que ellos mismos han sabido desentenderse de esta crítica en general y enfatizar en que su proyecto era el resultado de su catarsis creativa, que era para quien lo escuche sin importar los juicios posteriores sean buenos o malos.

Por eso, escribir esta reseña sobre Depression Cherry, su quinto álbum de estudio y sucesor del aclamado Bloom (2012), es solo una caricia de fanático para agregar algunas palabras a las tantas que ya se han dicho al respecto sabiendo que ni Victoria ni Alex dejarán que esto los afecte.

Así como Teen Dream supuso un punto de inflexión en la discografia del dúo gracias a himnos inolvidables como 'Zebra' y 'Norway', y Bloom se convertía un par de años después en la consolidación de un sonido que perfeccionaba su identidad y lo hacía único, Depression Cherry viene a contradecir a sus antecesores pero al mismo tiempo a recordarnos que aquellos Beach House que nos emocionaban con 'Lazuli', siguen vigentes.

La incoherencia semántica del nombre del disco, que ellos explican como algo inexplicable, se refleja en composiciones que nos recuerdan un poco a los Beach House de Devotion en una búsqueda de sonidos más limpios y naturales. 'Levitation' abre el disco como si 'Irene', la pieza final de Bloom, consiguiera la calma y continuara como un mantra donde las manos de Victoria nunca se levantan del órgano.

En 'Sparks', primer corte de difusión, es inevitable sentir el cambio y la influencia del shoegaze más ameno de My Bloody Valentine.

Lo más inolvidable de este disco es que todas sus canciones sorprenden en si mismas, porque a pesar de mantener una base pop y menos experimental en canciones como 'Space Song' y 'Wildflower', ninguna de las nueve composiciones que conforman Depression Cherry empiezan y terminan del mismo modo. Los giros inesperados de una guitarra en '10:37' o un coro de niños reverberando en 'Days of Candy' lo confirman.

Estamos ante un trabajo que retoma una fórmula quizás para ellos inconsciente y es que no basta con escucharlo sólo una vez. Hay que dejarlo macerar, crecer adentro y con el paso del tiempo cala profundo en su melancolía que nunca es tristeza.

Alex y Victoria vuelven a crear una fantasía romántica de poesía cuidada, donde a pesar de la crudeza de algunos de sus sonidos siempre nos queda el sabor de la esperanza y la pulsión de musicalizar con ellos nuestro romance de turno.

Por Lucas Eme A

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