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Pj Harvey - The Hope Six Demolition Project

La historia detrás de The Hope Six Demolition Project va así: tres ciudades visitadas (Afganistán, Kosovo y Estados Unidos) que han servido -además de inspiración para escribir el  libro The hollow of the hand, en colaboración con el fotógrafo Seamus Murphy- para escribir las letras de este octavo disco. Aquí Pj Harvey está acompañada por su incondicional John Parish y el nuevo instrumento elegido como nuevo objeto de deseo es el saxo (con cada disco un nuevo instrumento predominante; el piano en White Chalk, el autoharp en Let England Shake). Con un preámbulo  de esas características, ¿por qué falla The Hope Six Demolition Project?  Quizás porque no sea novedad que el mundo vaya mal, que los niños desaparecen sin dejar rastro o que los ríos son contaminados día a día y litro por litro. Sí, Polly Jean, todo eso es cierto pero no es noticia nueva, ni que los niños -reiteración va- golpeen las ventanas de tu auto pidiéndote unos dólares. No, nada novedoso.

The Hope Six Demolition Project queda corto en lo lírico pero también en lo sonoro. A PJ le había funcionado la formula de reinventarse con cada disco, que lo nuevo sea muy opuesto a lo anterior; pero en este caso el nuevo álbum todavía tiene vestigios de Let England Shake, una segunda parte del mismo, que puede estar bien lograda pero segunda parte al fin. Entiéndase que este no es un disco asombroso en los términos de PJ Harvey -más de uno daría su brazo derecho por tener en su haber la mitad de estas canciones- y eso puede ser una batalla enorme en la que muchas veces ella ha salido bien parada y sorprende en demasía que éste no haya sido el caso.

Veamos el vaso medio lleno: los puntos altos del disco vienen con la resonante “The Ministry Of Defence”, una polaroid del mundo actual o de lo que éste será en los próximos diez minutos: “Those are the children's, cries from the dark. These are the words written under the arch. Scratched in the wall in biro pen. This is how the world will end”. Una marcha acompañada por tambores militares en “Chain of Keys” viene a representar un retrato entrecortado de la muerte, aquella dama de negro que PJ ha venido personificando en sus recientes conciertos; otro punto alto llega con la contaminación del río Anacostia y ese coro lúgubre que repite pausadamente “Wade in the water, God's gonna trouble the wáter”. Polly Jean se une a ellos de manera espectral casi al final. Prestar atención al viejo blues en “The Ministry Of Social Affairs”, que se inicia en base a una canción de Jerry MacCain cuya frase “That's what they want, oh yeah. Money, honey” es el centro motor acompañado por -aquí la maravilla del disco- un solo de saxo disonante y agresivo de Polly Jean que viene a reemplazar a la armónica original; así son las delicias en el universo Harvey.

Palmas de acompañamiento y una guitarra en “The Weel”. El video de esta canción puede servir como resumen de lo que el álbum es en sí: Polly Jean y su guitarra en la parte trasera de un auto en papel de observadora; una carretera sinuosa en la oscuridad adentrándose en el horror; una bandada numerosa de estorninos oscureciendo las nubes al pasar; un parque sin niños y casas abandonadas al borde de derruirse. El mundo al borde del colapso; pero no ocurre nada o muy poco en nuestra capacidad de conmovernos. Está averiada. Hemos quedado ciegos y embotados por las redes sociales y la inmediatez de las comunicaciones. Damos clic para ver la tercera guerra mundial en streaming mientras comemos papitas fritas. Quizás por ello The Hope  Six Demolition Project no acaba de encajar en nuestra psique. El álbum no tiene la culpa, sino nosotros.

Por Roberto Oropeza

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